Mi historia

Mi historia

Crecer cantando, cantando para crecer

En primera persona Karina relata su historia, el por qué de su amor por la música, su íntima convicción de convertirse en artista y el decidido y disfrutado camino por concretarlo.

"Creo que la mejor manera de contarles mi historia es hacerlo desde mis primeros recuerdos, que se remontan a verme desde muy pequeña tarareando distintas canciones. No me pregunten cómo ni por qué. Era algo natural. Me nacía bien de adentro y yo lo único que hacía era dejar que¨ fluyera¨. Cuando me preparaba para ir al jardín, al cole, jugando o almorzando en familia. Desde muy chiquita di a conocer mi deseo de querer ser cantante modelo y actriz. No le resultó extraño a mi mamá que un día, cuando yo tenía 3 años y mientras ella lavaba los platos, le pregunté ¨por que vos no cantás en la tele?´. ´Porque siempre tuve mucha vergüenza, me dijo´; a lo que yo le respondí ´yo no tengo vergüenza y yo si voy a cantar en televisión!!...´ Cada vez que lo cuento me sorprendo con la seguridad con que se lo comuniqué. Porque aunque parezca mentira, yo estaba decidida. Es cierto que la gama de opciones era amplia pero instintivamente sabia que tenía que darle espacio a esas sensaciones.

Así fue como ese camino, en el que me encontré muy apoyada por toda mi familia, se transformó en una hermosa búsqueda de lo que realmente quería ser y hacer. ¡Si habré ido a cursos de todo tipo! ¡Y con qué ganas! Mis compañeras del cole de entonces me decían que tenía buena voz y me insistían para que cantara. Y en un pequeño grabador, micrófono en mano, cumplía con sus pedidos de grabar algunos temas. Después me daba vergüenza escucharme. Sentía que tenía la voz muy finita. Pero a ellas les re gustaba. Y esa confianza de ellas se fue haciendo cada vez más mía, tanto que cuando le pude hacer lugar, todo se me hizo más claro. Ya no tuve duda alguna: quería ser cantante. Viví ese "darme cuenta" como una bendición. Porque, si bien no sabía cómo lograrlo, supe que ese momento sería el comienzo de todo.

Así se fueron encadenando una serie de hechos que me permitieron llegar adonde estoy hoy. Por eso valoro cada uno de esos instantes. Aunque puedan parecer insignificantes, para mí son maravillosos. No solo por lo que aprendí sino también por quienes me insistieron, me motivaron y ayudaron a que pueda crecer en esto de vincularme con fuerza a la música.

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Todo empezó en un karaoke llamado "La Curva" en Boulogne. Empecé a ir con mi familia. Me gustaba mucho ir a escuchar a otra gente que cantaba. Pero yo no me animaba. Había un ambiente muy lindo. Había gente que iba a rockear y se daba un clima muy natural donde todos disfrutábamos de la música. Luego de unos meses, y a instancias de Ariel Balmaceda, un amigo de mi papá que también iba y que tocaba el teclado, empezamos a juntarnos a cantar con otra chica que se llama Brenda. Un día, él nos preguntó si nos animábamos a escribir nuestros propios temas. Yo nunca había escrito nada y tenía dudas. Pero me propuse intentarlo. Y puse manos a la obra. Me acuerdo muy bien de ese momento. Estaba sentada en la mesa de la casa de mis viejos, tenía 14 años, y me dije: ´tengo que hacer una canción´. Y de repente, me salió. No me pregunten cómo. No lo podía creer. Me salió música y letra juntas, cosa que hoy es normal en mi, y... ¡ahí estaba mi primera creación! Al día siguiente les mostré lo que había compuesto. Y les encantó. Era un tema re pop, todavía lo recuerdo y me dije a mí misma ´wow...puedo hacerlo...´. Fue increíble.

Así fue como empezamos a hacer un demo con nuestros temas. Cada una los suyos. Porque a partir de ahí seguí escribiendo. Yo me movía mucho en bicicleta, me acuerdo de ir por las calles de Munro rumbo a mi clase de gimnasia o al colegio en Villa Adelina y de repente me encontraba tarareando algo. Tenía que parar y ponerme a escribir...un día hasta hice una ranchera. ¡De no creer!

Fue entonces cuando nos propusimos mostrar algunos temas nuestros en La Curva. Al lugar iban muchas bandas de rock que no eran conocidas. Y en el medio de ellas, un día, cantamos nosotras. Esa fue mi primera actuación arriba de un escenario. ¿Como para olvidarla, no? ¡Y solo tenía 15 años!

Ese hecho fue el preludio de la aparición de una persona que fue muy importante para mí: Cacho Avalos, un músico amigo de mi papá que rockeaba los viernes en La Curva y el resto de los días hacía su show en distintos lugares de la provincia junto a su esposa que cantaba tangos. Y le propuso a mi viejo que yo fuera con ellos a cantar. Nos dijo que necesitaba alguien para tener un repertorio más variado. Y así fue como arranqué con él. ¡Me tendrían que haber visto! Tocaba en muchas cenas-shows y ahí estaba yo, tímida y re nerviosa al principio... Es que era muy chica, tenía 15 años. Pero Cacho me dio una confianza increíble. Me llenó de consejos y lograba que pudiera perder esos nervios. Nos divertíamos mucho en el escenario y nos llevábamos muy bien. Yo hacía temas de Shakira, de Rossana y con el tiempo le fui agregando canciones de otros artistas. Y lo más loco fue que la gente le empezó a pedir por mí. Yo no era nadie y me querían ver. No podía creer que me estuviera pasando eso. Fueron dos años de trabajo con Cacho -al que le estoy eternamente agradecida y al que siempre llevaré en lo profundo de mi corazón aunque hoy ya no esté más con nosotros. Me alegro de haberlo podido invitar a cantar conmigo en mi primer teatro Gran Rex, el punto de partida para otra etapa que sin que supiera se estaba avecinando.

Estaba terminando el secundario cuando recibimos una llamada de los Serantoni con los que ya habíamos tenido contacto en otra oportunidad. Estaban por sacar un material tropical y querían que fuera la cantante. Yo me había presentado a cuanto casting había... pero siempre me faltaba un año. Si tenía 15 años, necesitaban chicas de 16... cuando tenía 17, necesitaban de 18... Fui a los castings de Bandana, de Operación Triunfo. Horas y horas de hacer cola y esperar... Pero siempre había un NO en el medio. Y cuando vino la propuesta de los Serantoni hablamos mucho con mis papás y quedamos en que primero terminaría el secundario y después entonces sí, probaría. Y así fue. Al día siguiente de la fiesta de egresados tomé un micro rumbo a Santa Fe donde grabé mi primer disco. Había ido casi sin esperanzas pero con la ayuda de todos los que participaban (especialmente de Mario Álvarez creador de la mayoría de los temas que interpreto) salió buenísimo. Y enseguida me re enganché con toda la movida y con el público de la música tropical. Porque no era fácil que una mujer sea aceptada y sin embargo me pasó todo lo contrario. Me enamoró el ambiente de la cumbia, me encantó el sonido, el acordeón, el teclado, la percusión... 

Desde fines de 2004, empecé a recorrer el país cantando y cantando. Iba tres veces al año a cada ciudad. De una punta a la otra. A veces con más de diez shows en una noche. Fueron tiempos inolvidables y también muy ajetreados! Pasé a ser "La Princesita" porque incluso "La Princesa" me parecía una exageración. Yo no era nadie en la movida como para que me quieran apodar "La Reina", "El Ángel", "La Número 1" o "La Embajadora" como algunos pretendían que me llamaran. Por eso, y por  mi insistencia de tener un apodo que se ajustara más al lugar exacto que ocupaba, fue como quedó y hasta hoy "La Princesita".

Por espacio de diez años viví grandes experiencias que me permitieron seguir aprendiendo. Creo que pude interpretar a la gente que me venía a ver y que mes a mes, y para mi grata sorpresa, crecía cada vez más. Años en los cuales además viví una de las mayores alegrías como fue el nacimiento de mi hija Sol, hecho muy inspirador para lo que vino después.

En ese tiempo, cuando todo empezó a ir sobre ruedas, mi hermano me recordó una anécdota de algo que le comenté cuando yo tenía 16 años. Una tarde entró a mi habitación y sin más le dije: ´yo voy a ser una gran cantante de cumbia´. Increíble porque nunca había tenido contacto con la movida. Aun hoy no sé por qué se lo dije. Pero fue un comentario de anticipación, ¿no? Otras veces me pasaron cosas parecidas. A veces creo que cuando el deseo es fuerte, las cosas se cumplen. Por eso, además de ser siempre agradecida a Dios por todo lo que me pasa, trato de estar atenta a lo que me dice mi intuición. Creo que todos tenemos dones. Solo tenemos que saber escucharlos y confiar en nosotros mismos.

Durante todo este tiempo me propuse, y lo sigo haciendo, ser fiel a mi misma y crear un clima para que quienes van a mis shows se emocionen, se alegren o se conmuevan. Ese es mi mayor desafío arriba de un escenario. Y hasta que no lo consigo siento que mi trabajo no está terminado. Para eso sigo confiando en mi instinto. Ese que me dijo que también tenía que incorporar temas lentos o tangos a mi repertorio, que fueron siempre muy bien recibidos por todos. Y hacer todo lo que estuviera a mi alcance para ser cada vez más profesional y estar más cerca del público que merece el mejor de los tratos y de los respetos. Por eso ahora decidí encarar una nueva etapa que me permita alcanzar con mayor seguridad esos objetivos. Sigo siendo la misma , La que ama a la movida tropical. La que está orgullosa de los ocho discos que pude grabar, de los Discos de Oro que recibí ,de los lugares, teatros y estadios que pude llenar, de los cinco premios Gardel que conservo como un hermoso reconocimiento. La que piensa que todo puede ser mejor cuando se hacen las cosas con honestidad  y con más profesionalismo. Ese es mi compromiso. Y sentir que me acompañan en este camino es y será mi mejor motivación para lograrlo."

Karina - Abril 2014.

A veces creo que cuando el deseo es fuerte, las cosas se cumplen. Por eso, además de ser siempre agradecida a Dios por todo lo que me pasa, trato de estar atenta a lo que me dice mi intuición.
Desde fines de 2004, empecé a recorrer el país cantando y cantando. Iba tres veces al año a cada ciudad. De una punta a la otra. A veces con más de diez shows en una noche. Fueron tiempos inolvidables y también muy ajetreados!